El auge de los mercados de predicción en Estados Unidos ha abierto un nuevo frente en la industria del juego, con Donald Trump y su entorno familiar en el centro de la controversia. Lo que en los años 90 fue una apuesta fallida por legalizar las apuestas deportivas en New Jersey, hoy se transforma en una estrategia para capitalizar un modelo emergente basado en criptomonedas y contratos de eventos.
La compañía Trump Media and Technology Group ha anunciado el lanzamiento de “Truth Predict”, su propia plataforma de mercados de predicción. Al mismo tiempo, Donald Trump Jr. participa como asesor e inversor en dos de los principales operadores del sector: Kalshi y Polymarket.
Un negocio en auge… y en disputa
Estos mercados permiten apostar sobre una amplia variedad de eventos —desde elecciones hasta deportes— y han experimentado un crecimiento exponencial, superando los 5.000 millones de dólares semanales en volumen global. Sin embargo, su expansión ha generado un fuerte choque con la industria tradicional del juego.
Organizaciones como la American Gaming Association consideran que estas plataformas operan de facto como casas de apuestas sin licencia, evitando regulaciones estatales e impuestos. El conflicto se intensificó tras el último Super Bowl, donde la actividad en mercados de predicción superó ampliamente la de los casinos físicos.
Regulación y posibles conflictos de interés
El núcleo del debate radica en cómo deben regularse estos mercados. La Commodity Futures Trading Commission (CFTC) sostiene que se trata de contratos financieros, no de apuestas, lo que los sitúa bajo regulación federal y no estatal.
Este enfoque ha generado críticas, ya que la administración Trump —que designa a responsables clave en el organismo— podría influir en normas que beneficien directamente a negocios vinculados a su familia. Grupos de vigilancia han advertido de posibles conflictos de interés en un contexto donde la línea entre innovación financiera y juego tradicional es cada vez más difusa.












